Puente de Carlos: historia, esculturas y curiosidades

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El Puente de Carlos es, junto con el Castillo, la imagen más reconocible de Praga. Este puente gótico de piedra, de casi 520 metros de largo, une el Casco Antiguo con el barrio de Malá Strana desde hace más de 650 años, y sigue siendo el punto de encuentro obligado entre las dos orillas del Moldava. Aquí te contamos su historia, sus famosas esculturas y algunos datos curiosos que pocos conocen.

Puente de Carlos en Praga, con sus 30 esculturas barrocas

Un poco de historia y leyenda

La construcción del puente comenzó en 1357, ordenada por el emperador Carlos IV, que le da nombre. Según la leyenda, el propio Carlos IV consultó a sus astrólogos para elegir el momento exacto en que se colocaría la primera piedra: el 9 de julio de 1357 a las 5:31 de la madrugada, una combinación que forma el palíndromo numérico 1-3-5-7-9-7-5-3-1. Se creía que esta numerología, alineada además con una posición astrológica favorable, dotaría al puente de una fuerza y durabilidad excepcionales.

Según otra leyenda, el arquitecto Petr Parléř (el mismo que trabajó en la Catedral de San Vito) mezcló huevos en el mortero para reforzar la estructura, un dato que explicaría por qué el puente ha resistido más de seis siglos, incluidas varias inundaciones históricas del Moldava.

Durante siglos fue el único paso entre ambas orillas de la ciudad, por lo que ha sido testigo de coronaciones, procesiones reales y, más recientemente, de millones de visitantes que lo cruzan cada año.

Las 30 esculturas del puente

Lo que hace único al Puente de Carlos es su galería de 30 esculturas barrocas, la mayoría añadidas entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, representando santos y patronos. Algunas curiosidades:

  • San Juan Nepomuceno: la escultura más famosa y más antigua del puente (1683). Cuenta la leyenda que fue arrojado al río desde este mismo puente por orden del rey Wenceslao IV. Tocar la placa de bronce a sus pies (con su imagen siendo lanzado al agua) trae buena suerte, según la tradición popular, por lo que suele estar reluciente por el roce de miles de manos.
  • Crucifixión con inscripción hebrea: una de las esculturas más antiguas, con letras doradas en hebreo que rodean la cruz, pagadas como multa por un ciudadano judío condenado por, supuestamente, burlarse del crucifijo.
  • La mayoría de las esculturas originales son hoy réplicas; los originales se conservan en el Museo Lapidario de Praga para protegerlos de la erosión.

Cuándo visitarlo para evitar aglomeraciones

El Puente de Carlos es, sin duda, el punto más fotografiado y transitado de Praga, especialmente entre las 10:00 y las 18:00. Si quieres disfrutarlo con más calma:

  • Al amanecer: la luz es especialmente bonita y prácticamente no hay gente antes de las 8:00.
  • Al anochecer: con las farolas encendidas, el ambiente cambia por completo y sigue habiendo menos aglomeración que a mediodía.
  • Evita fines de semana en temporada alta si buscas fotos sin gente de fondo.

Otra forma de verlo, esta vez desde el agua, es en un paseo en barco por el Moldava, una actividad que también recomendamos en nuestra guía de Praga con niños, ya que ofrece una perspectiva distinta a la de cruzarlo a pie.

Torres del puente

En ambos extremos del puente hay torres góticas a las que se puede subir pagando una entrada aparte. La Torre de la Ciudad Vieja, especialmente, ofrece una de las mejores vistas panorámicas del puente y del Castillo al fondo, ideal para quienes buscan una foto distinta a la clásica desde el propio puente.

Nuestra recomendación

Cruzarlo despacio, deteniéndote en cada escultura, es una de las experiencias más completas de Praga, pero para conocer las historias y leyendas, lo mejor es hacerlo con un guía. El free tour por el Castillo de Praga incluye la visita al puente con todas sus curiosidades explicadas. Si quieres organizar el resto de tu visita, consulta también nuestra guía de qué ver en Praga según los días que tengas.

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